Un estudio sugiere que la inmunidad generada ante el SARS-CoV-2 es de corta duración

Un estudio sugiere que la inmunidad generada ante el SARS-CoV-2 es de corta duración

Se analizó la inmunidad de cuatro cepas de coronavirus estacional humano

La inmunidad generada por aquellas personas que han conseguido superar la Covid-19, enfermedad provocada por el nuevo coronavirus SARS-CoV-2, es una de las grandes incógnitas que rodean al virus. La ciencia no ha logrado determinar con precisión si se desarrolla una inmunidad vitalicia o por el contrario temporal y, en este caso, ¿por cuánto tiempo? A este debate se ha sumado en las últimas semanas la confirmación de reinfecciones. Un tema que afecta de manera notable a los candidatos a vacuna que en estos momentos se encuentran en las últimas fases de los ensayos clínicos.
En este punto es recomendable revisar la literatura científica con la que se cuenta. Lo primero que debemos tener en cuenta es que el SARS-CoV-2 es el séptimo coronavirus del que se tiene constancia. Los coronavirus son miembros de la subfamilia Orthocoronavirinae dentro de la familia Coronaviridae (orden Nidovirales). Esta subfamilia comprende cuatro géneros: Alphacoronavirus, Betacoronavirus, Gammacoronavirus y Deltacoronavirus de acuerdo a su estructura genética. Hasta la aparición del último se habían identificado en total seis coronavirus que afectasen a seres humanos: HCoV-NL63, HCoV-229E, HCoV-OC43 y HCoV-HKU1.

El SARS-CoV y MERS-CoV, ambos patógenos emergentes a partir de un reservorio animal, son responsables de infecciones respiratorias graves de corte epidémico con gran repercusión internacional debido a su morbilidad y mortalidad. El coronavirus SARS-CoV-2 supone el séptimo coronavirus aislado y caracterizado capaz de provocar infecciones en humanos.
Estos coronavirus son responsables de un número importante de las infecciones leves del tracto respiratorio superior en personas adultas inmunocompetentes, pero que pueden causar cuadros más graves en niños y ancianos con estacionalidad típicamente invernal.

CORONAVIRUS Y REINFECCIONES
Los coronavirus que causan el resfriado común pueden infectar a las personas repetidamente lo que sugiere que la inmunidad generada ante la Covid-19 podría ser igualmente de corta duración. La revista Nature Medicine ha dedicado un artículo a un estudio centrado en la monitorización de 10 personas durante más de 35 años para determinar la frecuencia con la que se infectaban con los cuatro coronavirus estacionales conocidos. El equipo de investigadores, pertenecientes a los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, ha analizado periódicamente la sangre de los participantes en busca de anticuerpos para detectar nuevos casos de infección.
“Los datos muestran que la inmunidad a otros coronavirus tiende a ser de corta duración, con reinfecciones que ocurren con bastante frecuencia unos 12 meses después y, en algunos casos, incluso antes”
Cuando las muestras de sangre presentan un aumento en la cantidad de anticuerpos que se dirigen a un virus específico, en comparación con muestras anteriores, significa que el sistema inmunológico del sujeto está combatiendo una nueva infección. Teniendo en cuenta esto los investigadores determinaron cómo de pronunciado debía de ser este cambio en los niveles de anticuerpos para constituir una infección confirmada en lugar de una fluctuación aleatoria.
“Los datos muestran que la inmunidad a otros coronavirus tiende a ser de corta duración, con reinfecciones que ocurren con bastante frecuencia unos 12 meses después y, en algunos casos, incluso antes”, declara el doctor Francis Collins, director del NIH y coautor del estudio. En algunos casos las reinfecciones ocurrieron entre seis y nueve meses desde la infección previa.
Los 10 participantes forman parte de la los Estudios de Cohorte de Ámsterdam (ACS, por sus siglas en inglés) sobre la infección por VIH y sida. Un estudio de prevalencia, incidencia y factores de riesgo para las personas con VIH que se inició en la década de 1980. Los participantes, todos VIH negativos, ofrecieron muestras de sangre cada tres y seis meses durante el estudio proporcionando un total de 513 muestras.
Para el nuevo estudio los autores volvieron a analizar todas las muestras para detectar las infecciones causadas por los coronavirus, con la búsqueda particular de anticuerpos dirigidos a una porción específica de la nucleocápside de cada virus, la capa dura de proteína que rodea al material genético conocida como ARN.
Cada participante contrajo entre tres y 17 infecciones por coronavirus dentro del periodo de estudio, con reinfecciones ocurridas cada cierto tiempo que oscila entre los tres-seis meses y los ocho años
En base a este análisis los investigadores hallaron que cada participante contrajo entre tres y 17 infecciones por coronavirus dentro del periodo de estudio, con reinfecciones ocurridas cada cierto tiempo que oscila entre los tres-seis meses y los ocho años. Sin embargo, la mayoría de veces la reinfección de un coronavirus en particular ocurrió aproximadamente un año después de la anterior.

CARACTERÍSTICA COMÚN A TODOS LOS CORONAVIRUS
“Demostramos que las reinfecciones por infección natural ocurren para los cuatro coronavirus estacionales lo que sugiere que es una característica común para todos los coronavirus humanos, incluido el SARS-CoV-2”, escriben los autores.
Aunque no han estudiado el SARS-CoV-2, argumentan que la tendencia observada entre los coronavirus comunes podría extenderse al nuevo virus. Todos los coronavirus comunes, a pesar de pertenecer a la misma familia, son genética y biológicamente distintos, por lo que cualquier rasgo compartido entre ellos puede ser “representativo de todos los coronavirus incluido el SARS-CoV-2”. Además, “deben tenerse en cuenta algunas advertencias a la hora de interpretar estos datos”, asevera Collins.
La primera cuestión alude al hecho de que los niveles fluctuantes de anticuerpos de los participantes no confirman nada sobre si realmente enfermaron con cada reinfección. El aumento de los anticuerpos “podría haber proporcionado exactamente la respuesta necesaria para convertir una enfermedad respiratoria significativa en un caso leve de resfriado o en una enfermedad asintomática”.
Collins ve posible que los cuatro virus hayan experimentado mutaciones genéticas que les han permitido reinfectar. Por lo que los participantes podrían haber tenido algún tipo de inmunidad a los virus a través de sus glóbulos blancos (células B y T que reconocen elementos extraños como los virus y movilizan al sistema inmunológico) y en lugar de únicamente mediante los anticuerpos.
“Los anticuerpos son solo un marcador de inmunidad que, probablemente, también esté influenciado por la inmunidad mediada por las células B y T”, sostiene Collins. Estos dos tipos de células podrían contribuir a la inmunidad contra el SARS-Co-V “aunque no sabemos cuánto”, expresa Collins. A medida que las personas obtengan inmunidad frente al virus, ya sea a través de infecciones naturales o de una vacuna, será importante hacer un seguimiento de cuánto dura esta inmunidad. Collins concluye señalando que es posible que debamos vacunarnos de forma recurrente para controlar el virus.

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